
El Barcelona visita Mendizorroza con la historia y la inercia de su lado, mientras el Alavés encara un dato tozudo: no vence a los azulgranas en casa desde 2001. El marcador más repetido en Vitoria es el 0-2 para el Barça, registrado en tres ocasiones, un reflejo de su control a domicilio.
El cara a cara es contundente. En las últimas 16 visitas ligueras a campo del Alavés, el Barça ganó 11, empató 3 y perdió 2, con un balance de 34-7 en goles. En el global de los últimos 34 enfrentamientos, 26 triunfos culés por 4 babazorros y 4 empates, con un agregado de 86-26. La pasada temporada, el Barcelona firmó un doblete: 1-0 en casa y 3-0 fuera, fiel al guion de dominio y portería a cero.
La forma actual refuerza el relato: 10 victorias seguidas en LaLiga para los de Xavi, una racha que, unida a la estadística histórica, hace del Barça un visitante temible. Sin embargo, hay una pista táctica: ambos equipos muerden al final. El Alavés anota el 24% de sus goles entre el 76’ y el 90’, y el Barça el 22% en ese mismo tramo. Si el partido llega apretado, el desenlace puede decidirse en el último cuarto de hora.
El plan local pasa por comprimir el carril interior, bloquear la progresión culé y sobrevivir a la primera hora para explotar transiciones y ABP en el tramo final. Romper el ritmo y activar presiones altas puede ser clave para alterar una tendencia adversa.
El Barcelona confiará en su estructura: posesión paciente, presión sostenida y pegada cuando aparezcan las grietas. El 0-2 recurrente ilustra un arco conocido. Si golpea primero, la probabilidad se inclina con fuerza.
En el horizonte, un doble premio: el Barça busca prolongar su racha y afianzar la lucha por el título; el Alavés, romper 23 años de sequía en casa y firmar un triunfo que cambie el relato.