
Elche CF llega a este cruce con Deportivo Alavés impulsado por una racha que ha convertido el Martínez Valero en un feudo: tres victorias ligueras seguidas, cuatro triunfos consecutivos en casa y seis choques sin perder ante su afición. Sin embargo, el cara a cara ofrece otra perspectiva: en 21 enfrentamientos, Alavés manda con 10 victorias por 7 de Elche (4 empates) y un golaveraje total de 21-19. En Elche, los babazorros también han estado más cómodos: 5 victorias en las últimas 10 visitas por 4 de los franjiverdes (1 empate), con un agregado 11-10 favorable a los visitantes. El marcador más repetido entre ambos es el 0-1 a favor de Alavés (4 veces), indicador de duelos cerrados resueltos por detalles.
Las ventanas temporales marcan el guion. Elche concentra el 23% de sus goles entre los minutos 61-75, acelerando tras el descanso para imponer ritmo y territorio. Alavés golpea tarde: el 25% de sus tantos llega entre el 76-90, un patrón que, unido a su comodidad histórica en este campo, sugiere que el desenlace puede decidirse al final. Si Elche pega primero, su fortaleza en casa invita a pensar en control; si no, la paciencia y el golpeo final de Alavés pueden inclinar la balanza.
Los datos invitan a un partido de pocos goles. Dos tantos separan a ambos en 21 duelos y solo uno en los últimos 10 en Elche. El 0-1 recurrente refuerza la idea de márgenes mínimos.
Para Elche, el reto es convertir el impulso presente en autoridad contra un adversario que conoce el libreto de este choque. Para Alavés, la confianza proviene del precedente: solidez visitante y eficiencia tardía. La clave estará en el primer gol, la producción a balón parado tras el descanso y la concentración hasta el 90’. Quien gobierne el ritmo de la segunda mitad se llevará el relato… y los puntos.