Inglaterra sufrió un contratiempo mayúsculo en su preparación para el Mundial tras el robo de material clave de entrenamiento durante el traslado desde West Palm Beach (Florida) hasta su base en Swope Soccer Village, Kansas City (Misuri). Según los primeros informes, el botín incluyó botas de varios jugadores —entre ellas, un par perteneciente al capitán Harry Kane—, pizarras tácticas, equipos de análisis y camillas de masaje. Antes de la primera sesión completa del sábado por la tarde, se reportó que entre la carga no manipulada apenas quedaba un solo balón, un símbolo del alcance logístico del golpe. El Departamento de Policía de Kansas City, Misuri, confirmó una detención y comunicó: “Estamos investigando un posible robo de material de un vehículo del equipo que llegó a Kansas City con objetos faltantes esta tarde. La investigación sigue en curso”. No se difundieron identidades ni detalles sobre bienes recuperados, mientras los agentes revisan rutas, cadena de custodia y protocolos de seguridad. A nivel interno, el cuerpo técnico encabezado por Tuchel quedó “conmocionado” y se apresura para reponer y sustituir cuanto antes los elementos imprescindibles. El impacto deportivo no es menor: sin pizarras ni equipos de análisis, se complica la planificación de tareas, la preparación del rival y el seguimiento de cargas; sin camillas y material de recuperación, se resienten las rutinas médicas y de descanso. La Federación activó planes de contingencia: reemplazos temporales, envíos urgentes y refuerzos de seguridad in situ, además de gestiones con aseguradoras y proveedores para restablecer la operatividad total. Inglaterra permanecerá en Kansas City al menos tres semanas. El calendario aprieta: el debut mundialista será ante Croacia el miércoles en el Dallas Stadium de Arlington; más tarde se medirá a Ghana en Foxborough y cerrará el grupo ante Panamá en el New York New Jersey Stadium, sede de la final del 19 de julio. En lo anímico, el episodio introduce una dosis extra de adversidad en un momento delicado. La prioridad es transformar la crisis en cohesión y enfoque competitivo, proteger las rutinas de los futbolistas y llegar con el máximo orden posible al choque contra Croacia. Con la investigación policial abierta, la FA mantendrá la discreción mientras el equipo intenta que lo extradeportivo no contamine el objetivo deportivo.