La postura de Liverpool respecto a Jeremie Frimpong se define con nitidez. Según el especialista David Lynch, en Anfield no contemplan convertir al neerlandés en titular indiscutible. Su llegada el verano pasado, tras activar una cláusula de 29,5 millones de libras, se interpretó como una oportunidad de mercado para ganar profundidad, no como el eje de una reconstrucción del costado derecho.
Frimpong brilló en Bayer Leverkusen como uno de los carrileros más desequilibrantes de Europa, pero su encaje en una línea de cuatro en la Premier League ha sido complejo. No es un extremo natural y su lectura defensiva —más protegida en una zaga de tres— se resiente cuando actúa como lateral clásico. Esa fricción táctica alimentó la rotación del curso pasado en la derecha, con minutos para Conor Bradley, Dominik Szoboszlai y Joe Gomez tras la marcha libre de Trent Alexander-Arnold al Real Madrid.
La lesión de rodilla de Bradley en enero agravó la inestabilidad. Aunque apunta a regresar a los entrenamientos poco después del inicio del nuevo curso, Liverpool quiere evitar otro episodio caótico. Según Lynch, el club rastrea el mercado en busca de un especialista tras quedarse sin Denzel Dumfries. La idea es reforzar sin precipitar el retorno de Bradley, priorizando la continuidad defensiva.
En este plan, Frimpong se perfila como revulsivo de alto impacto más que como fijo. Puede atacar espacios, castigar transiciones e interiorizar para crear superioridad. Pero ante rivales de alta presión y partidos que exigen control, los ‘Reds’ parecen apostar por un lateral más ortodoxo que estabilice la línea.
La lección es clara: la versatilidad suma, pero no sustituye a los roles definidos. El perfil buscado apunta a un lateral capaz de defender grandes espacios, solvente en el uno contra uno y fiable por alto, clave cuando el lateral se mete por dentro o Salah permanece abierto y arriba. Los nombres se guardan, el molde está trazado.
Para Frimpong, el mensaje también es claro: tendrá minutos importantes en liga y Europa, pero su condición no es la de ancla semanal. Y para Bradley, un regreso progresivo es la vía más segura para consolidar lo mostrado antes de la lesión.
El mantra veraniego de Liverpool: fortalecer el flanco derecho, proteger a Bradley y ensamblar por fin el rompecabezas táctico. Si lo logran, el caos del pasado curso puede convertirse en constancia.