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Steve Clarke deja a Escocia tras la eliminación en el Mundial
Steve Clarke ha dimitido como seleccionador de Escocia tras la eliminación en la fase de grupos del Mundial de 2026, poniendo fin a un mandato de siete años que transformó a la selección. La Asociación Escocesa de Fútbol lo definió como el técnico más exitoso del país, combinando la decepción por la salida temprana con el reconocimiento a los avances logrados desde 2019.
La renuncia llega pocos meses después de que Clarke firmara en mayo una ampliación de contrato hasta el Mundial de 2030 y se perfilara para dirigir a Escocia en la Eurocopa 2028, que será coorganizada por Gran Bretaña e Irlanda. El giro subraya el impacto emocional del resultado mundialista en un proyecto que había recuperado identidad y ambición.
“Lo más emotivo de esta despedida son mis jugadores; sin ellos no tendríamos los recuerdos acumulados desde 2019”, dijo Clarke. “Merecen todos los elogios y fue un honor que me llamaran su Gaffer. Gracias por todo y suerte a mi sucesor”.
La Copa del Mundo ampliada a 48 equipos, con una nueva ronda de 32, parecía la gran oportunidad para que Escocia superara por primera vez la fase de grupos en la era moderna. Sin embargo, no logró capitalizarla. Aun así, el director ejecutivo Ian Maxwell recalcó el balance positivo del ciclo de Clarke: “De empezar como un equipo del bombo cuatro en 2019 a liderar nuestro grupo de clasificación, cumplió con creces el objetivo de devolver a Escocia a los grandes torneos. Agradecemos su aportación récord y, cuando pase la decepción, la afición valorará haber vuelto a marchar con orgullo”.
Maxwell también destacó a la Tartan Army, que llevó color y voz por Estados Unidos, Canadá y México: “Los miles que viajaron, con un importante esfuerzo económico, volvieron a ser embajadores excepcionales de nuestro país y de nuestro fútbol”.
Ahora la federación iniciará el proceso para nombrar a un nuevo seleccionador que consolide la base dejada por Clarke: una cultura competitiva más fuerte, una identidad de juego más clara y el regreso de Escocia al escaparate de los grandes torneos. El reto será sostener las expectativas y la energía de una hinchada revitalizada.