
Si hay un número que define el Sevilla-Real Madrid es el 0-1. Es el marcador más repetido en este cruce, tanto en el Sánchez-Pizjuán (seis veces) como en el global de la serie (ocho). Habla de márgenes mínimos y de la habilidad blanca para cerrar partidos en momentos críticos.
La historia favorece a los de Ancelotti. En las últimas 33 visitas ligueras a Sevilla, el Madrid domina con 16 triunfos por 13 de los locales y 4 empates, con un saldo de 61-51. Ampliando a los 69 enfrentamientos más recientes, la brecha se agranda: 46 victorias madridistas por 16 del Sevilla y 7 empates, con un global de 162-89. La última victoria sevillista en casa ante el Madrid se remonta a 2018; la pasada temporada, los blancos completaron el doblete (4-2 y 2-0).
Sin embargo, el presente en Nervión invita a la réplica. El Sevilla encadena tres victorias seguidas como local en LaLiga, sustentadas en solidez y manejo de partido. Un dato sobresale: el 26% de sus goles llegan entre los minutos 76 y 90. El Pizjuán se ha convertido en escenario de finales intensos, donde la inercia, las jugadas a balón parado y las segundas jugadas inclinan la balanza.
Esa pegada tardía es el antídoto al patrón del 0-1. El Madrid suele imponer su ventaja con primeras partes asfixiantes y detalles tras el descanso. Si el Sevilla logra llevar el duelo igualado al tramo final—presionando con control, cuidando las transiciones y explotando las acciones a balón parado—su racha en casa puede alterar el guion.
Claves: el primer gol es determinante en una rivalidad que a menudo se define por un margen. Evitar un tanto tempranero será vital para los hispalenses, dado el oficio del Madrid gestionando ventajas. La disciplina en las ABP y la reducción de pérdidas por dentro serán decisivas; cuanto más se alargue el equilibrio, mayor será el impulso del público y la presión final.
El veredicto de los datos anuncia un choque cerrado, enmarcado por la historia pero condicionado por la forma reciente. El 0-1 sigue siendo el molde del Madrid; la racha local del Sevilla y su perfil anotador en el tramo final, su vía para romperlo.